lunes, 27 de junio de 2011

Improbable, no imposible

La Real Academia define la palabra 'imposible' como algo que "no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder"; y define 'improbable' como algo "inverosímil que no se funde en una razón prudente".
Puestos a escoger, me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo.
La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica.



El amor, las relaciones o los sentimientos no se fundan en una razón prudente, y por eso no me gusta hablar de amores imposibles sino de amores improbables, porque lo improbable es por definición probable. Lo que es casi seguro que no pase, puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.



jueves, 16 de junio de 2011

Haz siempre lo que tú quieras, total nunca vas a satisfacer a todo el mundo.

Si comes estás gorda, si no comes anoréxica. Si bebes eres alcohólica, si no bebes eres aburrida. Si lees eres una empollona, si no lees eres una estúpida. Si cuentas un secreto buscas atención, si no cuentas un secreto también buscas atención. Si dejas que se acerquen a ti eres una chica fácil, si no dejas que ninguno se te acerque te crees demasiado. Si fumas ¿te crees que eres guay?, si no fumas eres una perdedora. Has follado eres una puta, no has follado eres un tonta chica inocente y estrecha. Llevas maquillaje eres una falsa, no llevas maquillaje eres fea.

sábado, 11 de junio de 2011

Grandes, muy GRANDES. (L)

Al fin, después de 13 años juntos ha llegado el día, el día en que nos vamos a separar, pero siempre estaréis en mi memoria. Hemos reído y llorado juntos, hemos pasado momentos de todo tipo, pero todos inolvidables.


Y por fin ha llegado, nuestra graduación, esa noche que por muchos años que pasen nunca se olvida y esto gracias a vosotros.

Sois mucho:)

sábado, 4 de junio de 2011

Te fumas los sentimientos como quien se fuma un cigarrillo.

¿He dicho sentimientos? Perdón, quería decir corazones.
Te los fumas en un par de caladas, antes de tirarlos al suelo y pisarlos, no sea que quede algo de vida en ellos.
El problema es que ese par de caladas las vives con mucha intensidad, como si cada una fuera la última y tuvieras que exprimir hasta el último rincón del corazón de turno, aprovechar hasta el más insignificante minuto que le quede, aún sabiendo exactamente cuándo y cómo acabará.


Y claro, desconciertas. Nadie se espera que después de tanta pasión acumulada en cada esquina de la calle y del cuerpo le cojan a uno del cuello del jersey y le estampen contra el suelo.